ESTRATEGIA DE PERSONAL
¿Cómo puedo hacer que mi personal actúe como deseo? Ésta es la pregunta más frecuente formulada por los propietarios de pequeñas empresas.
Y la respuesta que se les da es, “¡no puedes! No puedes hacer que tu gente haga cualquier cosa”.
No hay nada más desafiante que un juego bien concebido.
Esto es lo que representan los mejores negocios para las personas que los han creado: un juego en el que poder jugar y en el que las reglas simbolizan la idea que el propietario puede tener sobre el mundo.
Si la idea es positiva, el negocio reflejará optimismo; si es negativa, reflejará pesimismo.
Pero el juego de un determinado negocio no puede ser simplemente definido en una hoja de papel; debe comprobarse que funciona, debe ser experimentado.
Se trata de cómo actuar.
El juego debe ser real; tiene que tener sentido y significado para sus participantes.
Como en cualquier otro juego, el “juego del personal” tiene reglas que deben ser respetadas si se pretende terminar dominándolo.
En el proceso se irán aprendiendo estas reglas:
1) Nunca hay que imaginar lo que se espera del personal y crear un juego adaptado a ello.
2) Nunca hay que crear un juego para el personal que el propietario no esté dispuesto a jugar.
3) Hay que garantizar que existen formas concretas de ganar el juego, sin necesidad de terminarlo.
4) Cambiar el juego de vez en cuando.
5) No esperar nunca que el juego sea autosostenido.
6) El juego debe tener sentido.
7) El juego debe ser, de vez en cuando, divertido.
8) Si no logra dar con un buen juego, róbelo.
LA LÓGICA DEL JUEGO
Un negocio puede crear un juego digno de ser jugado.
Se puede convertir en un lugar comunitario en el que palabras como integridad, intención, compromiso, visión y excelencia pueden ser empleadas como etapas de la acción en el proceso de producción de un resultado mejor.
JUGAR AL JUEGO
Cuando vi como Sarah estaba asimilando todo lo que le había contado, me di cuenta de que había desaparecido cualquier tipo de resistencia, duda o miedo a lo que podía estar muy por encima de ella, algo inalcanzable para una productora de pasteles.
Sarah me dijo, el puzzle está empezando a quedar definido. Veo una imagen que, en estos momentos, sé que ha permanecido allí durante mucho tiempo.
Me gustaría descubrir la imagen que estoy empezando a pergeñar, antes de plantearte algunas preguntas.
Mi imagen del negocio también hace referencia a lo que mi tía me enseñó respecto a ser cuidadoso.
Si mi tía todavía viviese, hubiese dicho: “si todo el mundo tuviera consideración, ¡los pasteles se cuidarían a sí mismos! “.
Y por ello puedo contemplar mi negocio como si de una escuela se tratase, una escuela sobre el cuidado en que se enseñarían todas las pequeñas cosas a mis empleados, todas las que mi tía intentó con tanta insistencia inculcarme.
Voy a asumir el papel de mi tía, voy a convertirme en la maestra en mi propia cocina, de la misma forma que ella lo fue para mí.
Sarah no necesitaba saber todavía cuáles serían las reglas específicas, lo que era importante era que yo le hubiese dado una primera aproximación respecto al ejercicio.
Háblame más sobre dirección (dijo Sarah). He oído que me decías en algún momento que no se necesitan directores profesionales para que mi negocio funcione. Pero, ¿qué hay de malo con los directores experimentados?
Muchas cosas Sarah.
Porque dirigirán según los parámetros que han generado a partir de sus experiencias en el negocio de alguna otra persona, no a partir de tus propios parámetros.
Sarah deberás asumir plena responsabilidad de lo que esté ocurriendo en tu negocio. Y eso quiere decir que has de ser tú quien fije los parámetros.
No necesitas directores profesionales para gestionar todos estos parámetros, todo lo que necesitas es personal que desee aprender cómo gestionarlos.
Por tanto, tienes que inventar las reglas del juego, que serán la base de tu sistema de dirección.
Una vez hayas establecido las reglas y el juego, tendrás que inventar la forma de gestionarlo.
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